Solución propuesta por : CIRAD
Ekolo Mundo no controla la viabilidad ni la factibilidad de las soluciones propuestas
Estructura : CIRAD
Francia
Nivel de dificultad :
facile
Objetivo de la guía
El objetivo de esta guía es ayudar a los Sistemas Participativos de Garantía (SPG) u otras iniciativas participativas basadas en la implicación activa de los miembros a autoevaluar su funcionamiento participativo, con el fin de mejorarlo.
Los SPG prestan un servicio de certificación no comercial, basado en la evaluación de los participantes por parte de sus pares y, en ocasiones, de otros actores de la comunidad en cuestión, para garantizar el cumplimiento de los compromisos establecidos en los pliegos de condiciones. Para ello, los SPG se enfrentan a una serie de retos en su forma de autoorganizarse, siendo el principal de ellos garantizar y mantener el nivel de participación de los pares. La participación se entiende como una inversión voluntaria de tiempo y responsabilidades por parte de los individuos, y presenta ventajas tanto individuales como colectivas. Al igual que en todos los modelos entre pares (Bauwens et al., 2019), la participación, que puede considerarse trabajo voluntario, es un elemento esencial del funcionamiento de estas estructuras y, en ocasiones, de su modelo económico y, por tanto, de su sostenibilidad. Según Zask (2011), participar puede definirse como «tomar parte», «contribuir a» y «beneficiarse de». Los motores de la participación en los modelos entre pares son múltiples (altruismo, reciprocidad, imagen social, reputación, desarrollo personal, motivación ideológica, etc.) (Benkler, 2016) y dependen de los contextos socioculturales. En esta guía, nos centraremos en la provisión de los medios materiales e intelectuales adecuados para alimentar la inclinación natural a participar en un proyecto colectivo.
En esta guía, exploramos dos niveles de participación: la implicación individual (parte 1 de la guía) y la grupal (parte 2 de la guía). Proponemos analizar esta implicación teniendo en cuenta diferentes parámetros individuales (disponibilidad y distribución de la carga de trabajo, nivel de adhesión al sistema, etc.) y colectivos (la forma en que se dinamizan las reuniones y la toma de decisiones, cómo se atenúan los conflictos personales, cómo circula la información, etc.).
No existe una receta universal para lograr una buena participación. Por ello, esta guía no es normativa y no tiene como objetivo definir la mejor manera de motivar la participación. Se basa en una serie de preguntas que hay que plantearse para mejorar la motivación y el estímulo a la participación en términos operativos. Aporta un marco de reflexión y puntos de atención que pueden contribuir a un proceso de cambio. Cabe señalar que, en algunos casos, el diseño organizativo del proceso no permite mejorar ciertos aspectos del funcionamiento sin incidir en cambios de carácter más constitucional (modificaciones de los estatutos, del reglamento interno, etc.).
Esta guía es el resultado de un trabajo de investigación basado en una serie de entrevistas y en la investigación bibliográfica (página 47, Metodología para la elaboración de la guía). Dos marcos de análisis orientan este trabajo. La aportación de la perspectiva psicológica desarrollada por Spreitzer (1995) para poder actuar, que identifica cuatro elementos importantes: 1– El sentido de significado (es decir, la adecuación entre las normas, los valores y los comportamientos de los individuos en la organización, pero también la percepción de reciprocidad, de justicia o el sentimiento de actuar por el interés general, por ejemplo) 2– El sentimiento de competencia (es decir, el dominio de las competencias necesarias y suficientes para cumplir con las expectativas, así como el sentimiento de legitimidad) 3– El sentimiento de autodeterminación (es decir, tener suficiente autonomía y control en la participación en las actividades) 4– El sentimiento de impacto o de pertenencia (es decir, la percepción de tener influencia en las decisiones del grupo, o de sentirse escuchado en el grupo).
Este primer marco se complementa con los factores de éxito de los bienes comunes —como la acción colectiva aquí (Lemeilleur, 2020)— —enunciados por Ostrom (1990), entre los que se incluyen la presencia de normas bien adaptadas a las necesidades y condiciones de los participantes, un sistema que permita a los individuos participar regularmente en la definición y modificación de las normas, un sistema poco — 5 Guía de (auto)evaluación para fomentar la participación de los miembros en un sistema participativo de garantía y otras iniciativas participativas. Cada respuesta positiva le guía hacia la siguiente con las líneas punteadas. costoso de resolución de conflictos con un sistema gradual de sanciones. Ostrom también destaca que la colaboración y el respeto de las normas de un grupo están fuertemente correlacionados con el contacto cara a cara y la cordialidad.
Más allá de los SPG, esta guía también puede utilizarse para otras formas de autoorganización basadas en la implicación activa de los miembros (supermercados cooperativos, guarderías participativas, cafés asociativos, viviendas participativas, etc.). Las preguntas deberán adaptarse entonces a estos casos.
Nivel de dificultad: Fácil Herramientas y materiales necesarios: Uso de la guía El árbol de decisión con flechas guía la evaluación de diferentes situaciones que implican la participación esperada de uno o varios miembros, planteando una serie de preguntas para reflexionar y debatir colectivamente sobre cómo generar y motivar dicha participación. Es posible que algunas preguntas no sean pertinentes en determinadas situaciones y, por lo tanto, no se tengan en cuenta.Atención: la guía no sigue un orden jerárquico en función de las preguntas. Se puede leer en un orden diferente. Cada respuesta positiva le guía hacia la siguiente mediante las líneas punteadas. (Para las respuestas negativas, lea el punto de atención y pase a la siguiente pregunta siguiendo las líneas punteadas). En algunos casos, se sugieren alternativas conocidas a los usuarios.